Al recorrer parques como Arboledas, Mariscal Sucre, Pascual Ortiz Rubio y Tlacoquemécatl, en la colonia Del Valle, se puede constatar que además de basura y restos de comida, abundan restos de excremento de mascotas en las áreas verdes, lo cual se ha convertido en una molestia para los vecinos, como lo constató delvallede10.com.mx.
"Las heces fecales son un problema que ha existido desde siempre", comentó el señor José Luis, vecino de la colonia desde hace más de 50 años, y continúa: "La única forma de erradicar ese problema es con más y mejores policías, tomar un reporte preciso de la gente que no levanta las gracias de sus perros y hacerles llegar una multa hasta su domicilio, porque de otra forma no se resolverá ese conflicto que, además, es muy desagradable, ensucia la vista tan hermosa que tenemos aquí (Parque Tlacoquemécatl)".
Para Mariela, una chica que acostumbra pasear todas las tardes por el Parque Arboledas, el problema de las heces fecales "no es sano, porque muchos niños suelen andar en el pasto y llegan a embarrarse con la popo de los perros". Recordemos que la principal causa de enfermedades gastrointestinales ocurre por contacto con bacterias que pasan de la mano a la boca.
Hace poco más de un mes, en la sección Reportero Ciudadano de eluniversal.com.mx, Carlos R. hizo una denuncia sobre este mismo problema a la que tituló "El w.c. público canino más grande del mundo" y se lee: "En el Parque Tlacoquemécatl, me quedé estupefacto de que en menos de una hora había una cantidad de personas con sus perros que los sacan a defecar (no obstante que existen grandes letreros que indican evitarlo), así como a orinar. Cabe mencionar que algunos andan juntando las heces, pero otros se hacen tontos, ¡qué asco! Me arrepiento de haber estado tan cerca, primero por la falta de cultura de una ciudad que nunca va a cambiar, se los aseguro, y segundo, por haber rentado un departamento junto al excusado canino más grande del mundo, muy cerca de mi vivienda esperando que no haya vientos fuertes para que no levante la suciedad".
Pero más allá de lo desagradable que las evacuaciones de las mascotas pueden resultar a la vista y los pies, es importante saber que la materia fecal que se deja en la vía pública termina secándose y transformándose en polvo, el cual ensucia no sólo el aire, sino también depósitos de agua y alimentos; de esta forma, se acrecienta la posibilidad de tener serios problemas de salud, pues entre sus componentes se encuentran partículas nocivas para el ser humano y el medio ambiente, las cuales proliferan cuando el viento sopla.
Según la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (FMVZ) de la UNAM, un perro de tamaño mediano evacua a diario 600 gramos de excremento, en promedio, lo que significa 18 kilos al mes. La cifra resulta alarmante si consideramos que se calcula que en el Valle de México hay 2.4 millones de perros callejeros.
Para evitarlo es importante hacer conciencia entre los propietarios de mascotas, pues cabe destacar que desde el 1 de julio de 1999 quedó establecido en la Ley de Justicia Cívica del Distrito Federal (fracción V, artículo 8) que a quienes no levanten las heces de sus mascotas se les multará con 10 salarios mínimos, o bien, con un arresto de entre 6 y 12 horas.