Es fácil hablar de lo que nos gusta o disgusta de "x" tema, pero suele pasarnos desapercibido el hecho de que podemos ser parte de lo que nos agrada o molesta; es así como delvallede10.com.mx salió a las calles a preguntarle a los vecinos qué le quitarían o qué le pondrían a la colonia Del Valle.
Los encuestados dijeron que jamás le quitarían sus parques, la tranquilidad de sus calles, las estructuras arquitectónicas que enmarcan su pasado prehispánico en convivencia con las modernas edificaciones, entre otras bondades de la zona.
Pero tampoco dejaron de lado los diversos problemas que los aquejan: escasez del agua, tala de árboles, ambulantaje, insuficientes rampas para discapacitados y carreolas, basura en las calles, heces fecales en la vía pública, tráfico vehicular, inseguridad, entre otros.
El respeto es la paz
La cronista de la delegación Benito Juárez y experta en la historia de la colonia, la antropóloga María de Jesús Leal García, dijo para delvallede10.com.mx que ella le quitaría a los "yuppies" o avecindados que calificó como "personas que apenas logran llegar a otro estrato social, pero no se adaptan a los usos y costumbres de los habitantes de lugar donde viven."
Leal García dijo que el problema es "cuando, por ejemplo, se molestan en la fiesta patronal de alguna iglesia, porque no pueden sacar su automóvil por los festejos aún cuando se les avisó con tiempo. Deben ubicarse y respetar la cultura; yo los exhortaría a que leyeran un poco más de lo que era la colonia."
Asimismo, invitó a los vecinos de antaño y a los nuevos a cuidar de la colonia en todos los sentidos, pero sobretodo para mantener vivas sus tradiciones, "a no perder la esencia prehispánica, colonial y contemporánea".
La Del Valle al servicio de la ciudad
En sus inicios, los pobladores de la colonia se dedicaban a hacer macetas y cultivar frutos, convirtiéndose en abastecedores agrícolas, esencia que prevalece en sus zonas arboladas.
En la actualidad, la Del Valle aporta espacios para la educación (por el gran número de escuelas), el tránsito (al estar entre las principales vías de comunicación), empleo (por el gran número de oficinas), la cultura (por sus museos y teatros), la recreación (por sus parques, plazas y restaurantes)
Falta de visión
Las calles de la Del Valle ya no huelen a campos de cultivo, ahora todo es pavimento, un reflejo de una ciudad sin visión, como lo calificó Leal García, pues los problemas que aquejan a los vallenses son similares a los del resto del DF, pues cada demarcación tiene un legado que cuidar.