A pesar de la fuerte afluencia de publicidad electoral ubicada en calles de la colonia Del Valle, las elecciones del 5 de julio ocurrieron con una tranquilidad importante en la zona Sur de la colonia. Aunque las casillas fueron abiertas puntualmente, vecinos de calles como San Lorenzo, Amores, Roberto Gayol, entre otras, acudieron en mayor cantidad después de las 10 horas.
Individuos que hacen ejercicio en el jardín Pascual Ortiz Rubio, aprovecharon su caminata para acudir a la casilla ubicada en la escuela Reino Unido de la Gran Bretaña, en la calle Martín Mendalde, donde las mesas del Instituto Electoral del Distrito Federal (IEDF) y del Instituto Federal Electoral (IFE) repartían las boletas.
No obstante, la cantidad de votantes en ningún momento provocó alguna aglomeración, al contario, las casillas se vieron por momentos vacías. Incluso, miembros de la casilla ubicada en Pilares y Aniceto Ortega invitaban a votar a quienes se asomaban por curiosidad al kínder donde fueron colocadas las mamparas para los comicios.
A pesar de que el IFE declaró en días anteriores que el voto de jóvenes definiría las elecciones debido a que conforman el 45% del padrón electoral, en las casillas ubicadas en Martín Mendalde y Pilares con Aniceto Ortega hubo una cantidad mínima de votantes menores de 28 años.
La casilla ubicada en el plantel dela Universidad Autónoma de la Ciudad de México mostró más disponibilidad de jóvenes para emitir su voto, sin embargo, no fue una cantidad importante; de hecho fueron maestros quienes se reconocían para emitir su voto en las instalaciones.
Hacia las 17 horas, las votaciones ocurrieron sin ningún altercado, lo cual hizo que no se requiriera ningún tipo de vigilancia extra.
La mayoría de los votantes pertenecía a una edad entre años 35 y 60 años, siendo la mayoría personas de la tercera edad. De acuerdo con uno de los votantes, ésta ha sido una de las elecciones donde ni siquiera hacen fila para pasar, "todo fue muy rápido, no me tardé más que diez minutos", dijo.
Sin embargo, hubo quienes abiertamente decían su descontento con las elecciones cuando pasaban frente a las casillas: "Para qué vamos a votar, ¿para qué nos hagan fraude". En ese contexto, el abstencionismo fue una de las constantes en estas elecciones para determinar que faltaron de votar muchos ciudadanos.