Ciudad de México
  
Video: De noche por la enigmática calzada de Tlalpan
Andar por la urbe con poca luz descubre lugares exquisitos, llenos de miseria, baile fino y de aquéllas que se ocupan de vender el cuerpo y dejar el alma olvidada por unos buenos centavos
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En esa zona se mezclan los miedos más profundos y se descubren algunas sorpresas placenteras y atrayentes.
Foto: Alfredo Sánchez
 
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Crónica nocturna
En cada esquina de Tlalpan hay reinas que sin tapujos y sin importar el frío o la lluvia, salen con un paraguas a repartir delicias ocultas bajo las piernas.
 


Ana Cecilia Méndez
julio 28, 2010 | 08:26 

La delegación Benito Juárez, envuelve al número 1189 de la calzada de Tlalpan. Ahí es donde se reúne una estirpe peculiar: vestidos exóticos, bocas rojo carmesí, tacones de charol, trajes y corbatas perfectamente combinadas.

Todos mueven los pies al ritmo del danzón, salsa o cumbia, sin perder el cachondeo senil en los pasos. Otros se dedican a sacarle brillo al tenis, pues no les importa ataviarse como a la gente mayor.

Entre danzoneras, grupos tropicales y cumbiancheras, los asistentes pulieron la pista, por 50 pesos de cover, con 40 temas matanceros a cargo de "Sonoris Estelar", sin olvidar al maestro Pedro Ramírez interpretando el danzón inolvidable "Chucho y su música".

"El Palacio del baile en México", lleva 56 años con las puertas abiertas, la edad promedio es entre los 30 y 80 años. Aquí no circula la bebida alcohólica. Apenas puedes quitar la sed con un refresco de cinco pesos y deleitar a la tripa con un sándwich de jamón o una gelatina de color habitual.

En el "Califas" los compases terminan a las 23 horas, para dar paso a otros lugares enigmáticos de Tlalpan.

Dos cuadras más adelante del California Dancing Club, te entretienes con la cumbia apresurada de "Los Cristales" un bar de esos del barrio encerrado en el número 1235 de Tlalpan. Se vale compartir la mesa para no perder de vista a los que se mueven de brinquito y brindan con la cerveza que deje circular el barullo.

Por ventura entran prostitutas, drogadictos y hasta rufianes, rateros y señores engañosos. Lo que es cierto es que aquí se viene a divertirse un rato y quizá a bajarle la novia al de junto, sin inquietud en la conciencia o culpa con la esposa; lo único que se quiere es bailotear pegado y dejar que el cuerpo reaccione naturalmente.

Al salir y caminar por el Tlalpan se mezclan los miedos más profundos y se descubren algunas sorpresas placenteras y atrayentes. Cada esquina está ataviada con las reinas, esas que sin tapujos y sin importar el frío o la lluvia, salen con un paraguas a repartir delicias ocultas bajo las piernas.

Todas, casi uniformadas con minifaldas, pronunciados escotes, maquillaje exagerado y altos tacones que llaman la atención, esperan un claxon de automóvil que pregunte por sus servicios.

Las "vestidas" o travestis abundan por la calzada, por lo que el desconcierto puede estar presente, disimulado en un buen par de siliconas infladas al por mayor.

Las prostitutas de Tlalpan tienen sus reglas: condón indefectible, sexo hablado, oral,  anal o situaciones inusuales, todo a cambio de unos buenos pesos y el acostón puede salirte hasta en mil pesos, según la exigencia del cliente.

Un hombre escondido en un buen par de tetas, maquillaje y pupilentes verdes,  trataba de caminar sensualmente a la ventana del automóvil, sobre un par de tacones capaces de alcanzar un rascacielos.

Dejó percibir un olor peculiar, entre lavanda, látex y algún rastro de cigarro por su cabello largo y cobrizo. Su voz grave destapó un aliento fresco, que sólo ofrecía servicios normales: penetración, sexo oral y nada de tríos. Simplemente se marchó a su esquina. El ruido de los tacones amenizaba aquélla tranquilidad vial de Tlalpan.

Las luces de la ciudad encienden el desenfreno de sorpresas que ella misma se tiene guardada: amor de calle, fiesta interminable, asaltos y uno que otro mariguano vagabundeando por la calzada.

Lo cierto es que cada noche es distinta. Mientras algunos fuman, los perros sin dueño se pasean por las calles y la señora sigue ofreciendo de bar en cantina y en cada entrada de hotel de paso rosas para el galanteo.

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Etiquetas: bares y restaurantes , benito juárez
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a mi me pareció excelente el video, somos pachucos cholos y chundos, vamos al califa !!!


memin
01-08-2010 | 14:56
Paso todos los dias por las calles de soria y tlalpan rumbo al sur, y veo con agrado que conforme pasa el tiempo aumenta la calidad en la hermosura de las damas que ofrecen sus caricias tanto en esta esquina como en la de segovia. Un autentico deleite para la pupila.Felicidades a la colonia Alamos


rodolfo
29-07-2010 | 12:04
Buena nota yo creci cerca del metro Xola, ahora vivo MUY distante del area pero siento que ciertos lugares y sus costumbres son parte del sabor citadino.


Luis Lara
29-07-2010 | 08:58
Excelente nota, a ver si les das una cátedra a tus colegas de escritorio. Sigue escribiendo y presumele éstos comentarios a tu jefe.


Charles
28-07-2010 | 22:48
buena muy buena hasta ganas me dieron de ir!! jaja. felicidades


capitan y jefe
28-07-2010 | 21:02
Muy buen contenido.. te falto mas calidad en audiovisual.. suerte!!


dox
28-07-2010 | 16:09
Buena nota, deberás enseñarles a escribir a tus otros compañeros. Felicidades.


Luis
28-07-2010 | 15:36
Yo vivi hace ya 20 años en esa zona de la colonia portales(ahora vivo en otra galaxia, en Mérida), asisti a la secundaria 80 que esta en esa zona, aunque vivia en la colonia Vertiz-Narvarte, recuerdo que en las noches habia un cafe de chinos, una pozoleria, sitios a los que mi papá me llevaba a cenar y tambien la cantina "el Emporio" que tenia en la esquina por fuera un local en el que vendian pescado frito (con chile piquin y limón) que me compraban como "postre", tambien recuerdo que el California era un sitio para "gente grande" que le gustaba bailar y que sin tener pareja podia entrar y divertirse sin tomar alcohol o aguna otra cosa (en esa epoca era lo único que se metian los "gandes"), empezaban a existir la cadena de "hoteles" de paso y era raro ver una prostituta en la calle. En fin eran tambien tiempos divertidos y riesgosos como ahora.


RaulOrtega
28-07-2010 | 11:43
Yo quiero ir al california, dicen que ya no es lo mismo de antes, qué opinan


Xavi
28-07-2010 | 11:22
me gustó mucho, muchas felicidades.


lorena
28-07-2010 | 11:16
Buena nota,aunque hacer una crónica no es nada fácil; tienes que leer mas a Don Carlitos Monsivais. No se menciona a que hora abren el Califas.


Iván
28-07-2010 | 09:59
La cartelera del domingo en el califas ya no es la de grupos reconocidos de antes y no minimizo a los que ahora estan ?que pensara la administracion ahora o cuales sus razones? Aparte habia un senor que te revizaba al entrar al lugar y era muy rudo en su trato, ojala y mejoren estos aspectos, no te pueden tratar como si fueras al reclusorio.


Pedro
28-07-2010 | 09:55

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