El muralista mexicano José Clemente Orozco dejó un legado para todos los habitantes del Centro Urbano Presidente Alemán. Detrás de la guardería, en el segundo estacionamiento que se encuentra de lado de avenida Coyoacán, quedó un mural inconcluso tras la muerte del artista, el 7 de septiembre de 1949.
Caracterizado por ser intérprete plástico de la Revolución, Clemente Orozco fue llamado para darle un toque especial al primer conjunto habitacional, construido en México y América Latina. Lo hizo un años después de haber pintado en la Escuela Nacional de Maestros y en el Castillo de Chapultepec con su talento,.
Estudió para ser ingeniero agrónomo, pero sus influencias políticas y vocación pedagógica de incitar a las masas a tener conciencia nacional, lo llevaron a las artes plásticas; es ahí donde vemos su afinidad con personalidades como Rivera, Siqueiros o Tamayo.
Este mural rodeado de naturaleza y los cantos de los pájaros es un tesoro para los habitantes del CUPA, quienes afirman que ya en una ocasión quisieron llevarse esta obra al Hospital "20 de noviembre" durante el mandato de Carlos Salinas de Gortari.
Sus trazos sencillos, pero agresivos necesitan restauración; petición que hasta el momento no ha sido resuelta, afirmó el maestro Cesar Jiménez en entrevista para delvallede10.com.mx.
Los restos de uno de los más grandes muralistas mexicanos ahora descansan en la Rotonda de los Hombres Ilustres y la que podría considerarse como su última obra yace en el Centro Urbano Presidente Alemán.