La primera droga que "Juan" probó fue la mariguana. El motivo: la curiosidad.
Entonces tenía 13 años y después de su primera experiencia con la droga consumió cocaína, LSD (dietilamida de ácido lisérgico) y anfetaminas.
A sus 18 años de edad, se desplaza de lunes a viernes de su casa, ubicada la delegación Venustiano Carranza, a la colonia Del Valle, para recibir terapia de media estancia en el Centro de Integración Juvenil de la zona (CIJ, Mier y Pesado No. 141, primer piso, teléfono: 55 43 92 67).
"Un amigo al que frecuentaba regularmente, quien me enseñaba a mezclar música, fumaba (mariguana), así que por mi curiosidad le pedí me diera un toque y lo hizo.
"Recuerdo que ya en la secundaria compraba la mariguana por cantidad, iba a un lugar que le dicen La Marranera cerca del metro Mixhuca. Cuando la compraba tenía mucho miedo de que algún policía me fuera a detener", narra, en entrevista para El Universal Del Valle, "Juan", quien está un promedio de seis horas diarias en el centro de ayuda.
A sus 15 años, comenzó el uso de la cocaína y el costo de su adicción incrementó, por lo cual tuvo que pensar en el modo de tener dinero disponible para comprar sustancias.
"Comencé a fumar (sic) la cocaína en piedra, de igual forma me la proporcionó un amigo. Lo máximo que llegué a gastar para mi droga fueron de mil a mil 500 pesos. Para obtener el dinero, ahorraba unas veces, otras tenía que vender artículos de mi casa", explicó.
Después dejó la escuela pero aseguró que no se debió al consumo de drogas.
"Mi familia se daba cuenta, siempre llegaba a dormir a casa con los efectos que produce la droga. En la escuela iba muy mal, pero no era debido a mi adicción, porque durante mi periodo escolar no la consumía.
"Más bien tuve que salirme de la escuela porque un amigo le dio un balazo a su novia, debido a una infidelidad, fue por tal motivo que tuve que abandonar las clases".
El proceso de rehabilitación
Aunque su familia intentó ayudarlo mediante terapias de psicólogos y psiquiatra, "Juan" relató que percibió un cambio significativo hasta que recibió atención en el Centro de Integración Juvenil de la colonia Del Valle.
"Precisamente fue una psicóloga con la que asistía a terapias la que me recomendó venir aquí. Con ella, mi anterior terapeuta, tenía que pagar 300 pesos la hora y nunca sentí una verdadera ayuda, sólo platicaba y siento que no progresábamos en nada.
"Al llegar aquí la diferencia es significativa, aquí existe personal que está altamente calificado, además de los talleres que nos brindan, como son: autoestima, proyecto de vida, cine-debate... el taller que más me agrada es el de gimnasia cerebral", expresó.
El entrevistado precisó que, a pesar de conocer gente que consume sustancias adictivas, se mantiene privado de éstas.
"Gracias a la ayuda que me han brindado en CIJ trato de seguir mi vida. Si bien es cierto que tengo amigos que consumen drogas y que son una tentación, yo me mantengo al margen, estoy consciente de los daños que provocan estas sustancias y no pienso caer otra vez.
"A futuro me gustaría ser publicista, casarme, tener un hijo y hacerme de una casa y, para cumplir mis metas a diario, le echo muchas ganas. He aprendido la lección", sostuvo.
Denuncia con imágenes, texto y videos problemáticas de la colonia Del Valle, así como afectaciones por la obra de la Línea 12 en la zona. Envía tu material a alejandro.guzman@eluniversal.com.mx y berenice.balboa@clabsa.com.mx.
Sigue a Línea 12 Del Valle en Twitter.