A primera instancia parece una casa más de la Del Valle, pero los
vecinos saben que no es así. Y es que ahí se establecía una pensión
canina clandestina; los carteles de clausurado saltan a la vista en un
portón verde desgastado; una lona de denuncia cae sobre lo alto de la
pared del número 168 de la calle de Tejocotes.
Carla Cuevas Sánchez era la propietaria de la pensión de perros en la
que, durante más de cinco años, se encargó de cuidar a las mascotas de
sus vecinos cuando se encontraban de vacaciones o fuera de la ciudad.
Sin embargo, los clientes no sabían que sus perros eran maltratados por
Carla.
En un recorrido que delvallede10.com.mx hizo dentro de dicho predio,
constató que hay dos casas, una pegada a la calle y otra al fondo;
entre ellas está un patio grande, en el cual además de cascajo y
basura, está la que fuera la "jaula" de los canes: una carpa, una
bañera vieja y maderas se encargaban de dar "confort" a los perros.
Su improvisada jaula y un espacio propicio a la vuelta de la esquina
para pasear a los animales (el parque de San Lorenzo), le sirvieron a
Carla para establecer su giro. Sin embargo, el negocio se vio apagado
por la denuncia que interpuso la dueña de Lucky, una perrita que murió
después de los ataques que recibió en la pensión.
La denuncia fue presentada en la delegación Benito Juárez contra
Carla Cuevas con el número de averiguación previa FBJ/BJ-2/00044/09-01.
Se busca, así, evitar que las personas lleven a sus mascotas a la casa
de la calle Tejocotes. La demandante también repartió volantes en la
zona advirtiendo sobre el peligro y contó con el apoyo de diversas
asociaciones protectoras de animales.
A decir de una persona que vive en el predio, la cual se negó a dar
su nombre, en la parte trasera de la casa está el cadáver de un perro
que no ha podido ser sacado; las puertas están protegidas por los
carteles de clausurado y no se pueden quitar hasta que se pague la
multa. Además, comentó, que llegó un momento en el que casi era
imposible salir al patio, pues estaba lleno de heces caninas.
Gloria Ocampo, vecina de la calle de Fresas, lugar en donde ahora
vive Carla en compañía de su madre, afirmó que en varias ocasiones le
tocó ver cómo atacaban a los perros con patadas y gritos; Ocampo
también ha alertado a los vecinos sobre el riesgo, sobre todo a los que
van con mascotas al parque.
Los vecinos, sobre todo los que asisten constantemente a San
Lorenzo, afirman que Carla Cuevas aún pasea perros propios y ajenos en
el parque.