Habitantes de la delegación Benito Juárez ignoran ser víctimas vulnerables del ruido de establecimientos como bares, discotecas y restaurantes, un problema ambiental que, además de causar sordera en el largo plazo, aumenta el riesgo de sufrir cáncer, un infarto y de presentar alucinaciones.
Y es que más de 200 denuncias en los últimos 8 años han hecho de Benito Juárez la segunda delegación con más quejas sobre esta problemática ambiental, que en su mayoría se relaciona con establecimientos mercantiles, de acuerdo con datos de la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial (PAOT).
Debido a que este tipo de contaminación representa un fenómeno espontáneo vinculado al uso de suelo, horarios, actividades y no deja residuos, para su regulación se han establecido los límites máximos de las emisiones sonoras que en el Distrito Federal determina la norma NADF-005-AMBT-2006: de las 6:00 a las 20:00 horas, 65 decibeles (dBA) y, de las 20:00 a las 6:00 horas, el límite es de 62 dBA.
En entrevista, el ingeniero Jaime Jiménez, subdirector de Dictámenes, Peritajes y Opiniones Técnicas de Ordenamiento Territorial de la PAOT, explicó que las quejas en Benito Juárez revelan que esta norma se viola continuamente entre los mil 400 bares, discotecas y restaurantes que hay en la zona, los cuales generan emisiones sonoras con sus equipos de sonido, karaokes, altavoces y discomóviles, que llegan a sobrepasar los límites hasta los 80 y 100 dB.
"El peligro del ruido en estos niveles recae en su elevada intensidad, prolongada duración y aguda frecuencia, características que después de una exposición constante traen consigo daños a las estructuras del oído interno y, en casos extremos, producen la pérdida del oído", explicó Jiménez.
Males que no se escuchan
El daño más común que puede ocasionar el ruido es la pérdida de la audición, aunque con mayor frecuencia desencadena daños extrauditivos que alteran distintas funciones del organismo y que afectan sin distinción a todas las personas, de acuerdo con el doctor Pedro Berruecos, jefe de Servicio de Audiología y Foniatría del Hospital General de México.
"Basta con imaginar a una persona que duerme de las 12:00 a las 06:00 horas, pero despierta tres horas antes interrumpido por el ruido de un bar que está frente a su casa. Al amanecer, no presentará pérdida auditiva, pero se dirigirá al trabajo cansado, estresado, rabioso, impotente, desesperado. Los meses siguientes su rendimiento disminuirá y se alterará su ritmo respiratorio, cardiaco, digestivo", señaló Berruecos.
El también miembro de la Academia Nacional de Medicina explicó que el ruido derivado de estos establecimientos perjudica directamente el binomio vigilia-sueño (ciclos de actividad y sueño de una persona durante 24 horas), lo que modifica las funciones de sus sistemas cardiovascular, nervioso y endocrinológico, llegando incluso a provocar cambios en la composición de la química sanguínea.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que dentro de estas alteraciones se encuentran también la hipertensión, problemas gastrointestinales como úlcera gástrica, cansancio crónico y dificultades para respirar.
Sin embargo, el insomnio crónico y las afectaciones al sistema nervioso desencadenan otras consecuencias de mayor riesgo.
Estudios recientes del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos de Telecomunicación (Madrid, España) han demostrado que estos padecimientos traen consigo el debilitamiento del sistema inmunológico, lo cual podría detonar la incidencia de cáncer y el riesgo de sufrir un infarto u otras cardiopatías relacionadas.
En cuanto a los efectos psicológicos, éstos son consecuencia del estrés y la falta de sueño provocados por el ruido, factores que en su conjunto pueden elevar los niveles de agresividad e irritabilidad en la persona, lo cual puede provocar en algunos casos alucinaciones visuales o auditivas.
Trabajan contra desconocimiento
De acuerdo con un sondeo hecho por este medio, tres de cada cuatro juarenses, pese a que sufren molestias por ruido en sus viviendas, no se plantean tomar medidas para reducirlo, ya sea por desconocimiento o por miedo a represalias de los dueños de los establecimientos.
"Vivo frente al Voga, uno de los antros que más problemas ha traído por sus altos niveles de ruido en la Nápoles, pero lo que suframos los vecinos no es prioridad para los dueños ni para las autoridades. Hoy en día en la delegación (Benito Juárez) los bares o discotecas tienen más peso que el ciudadano, por eso de nada sirve denunciar cuando pueden desquitarse sin ser castigados", dijo Ángel Martínez, de 32 años.
En contraste, desde principios de este año, la delegación inició una campaña de verificación a bares, antros y restaurantes, buscando que cumplan con los decibeles permitidos y con otros requisitos necesarios como salidas de emergencia y la no venta de alcohol a menores.
La PAOT trabaja en la difusión sobre los peligros a la exposición de ruido y en la prevención, regulación y mitigación de las emisiones sonoras en el DF, a través de herramientas como la creación de mapas de ruido que permitan conocer las áreas más sonoras, como ya lo hizo en el Centro Histórico, identificando calles y zonas más vulnerables.
Mientras se espera la conclusión de los mapas, gracias a las denuncias hechas a la PAOT y en la delegación se han ubicado identificar las calles y avenidas en Benito Juárez con mayor contaminación auditiva, como Insurgentes Sur, Cuauhtémoc, Revolución, Félix Cuevas, Universidad y colonias como Insurgentes Mixcoac, Crédito Constructor, Noche Buena, Narvarte, Nápoles y Del Valle.