Frente al planteamiento de que en la capital del país se apruebe una ley que legalice la eutanasia, autoridades locales y vecinos de la delegación juarista difieren en posturas.
La iniciativa, propuesta en la Asamblea Legislativa del Distrito federal (ALDF) por el priista Israel Betanzos, fue rechazada por diputados de extracción perredista y panista por considerarla inoperante ante la presencia de la Ley de Voluntad Anticipada.
El jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard Casaubón, contrario a lo que opinan sus colegas de partido, es una de las voces que apoya la medida; sin embargo, uno de los miembros de su gabinete, el secretario de Salud capitalino, Armando Ahued, sostiene una posición contraria en torno a la legalización de la llamada "muerte asistida", por considerar que en este tema es importante respetar la objeción de los médicos y las enfermeras por la decisión de mantener con vida al paciente.
Pero algunos vecinos consideran que cada persona es libre de decidir qué hacer con su vida.
"Muchos dicen ‘Dios es el que da la vida y sólo él es quien la puede quitar', pero a mí Dios no me da para pagar el hospital, las medicinas, yo no tengo seguro, así que soy la primera en apoyar la legalización", dijo la señora Gloria Carrillo, habitante de la colonia Mixcoac.
Sin embargo, existen otras voces que por sus creencias religiosas no aceptan que los familiares den muerte al paciente.
"Yo creo que sólo cuando la persona esté conectada y sin posibilidades de despertar se puede aplicar la eutanasia, pero estoy en contra de la medida porque, si un enfermo está sufriendo, es porque seguramente está pagando algo, o su misión en esta vida aún no termina, Dios sabe cuándo tenemos que irnos de aquí, no es una decisión que podamos tomar así a la ligera.
"No porque estemos enfermos podemos pedir que nos pongan la inyección y acabar con nuestra vida, eso no", comentó Lilia Fauste, habitante de la colonia Nápoles.
Además de la señora Gloria Carrillo, hay quien piensa en el desgaste económico y familiar que se vive cuando se prolonga la agonía.
"Yo sí estoy de acuerdo con la eutanasia porque es muy desgastante para la familia vivir meses o años en un hospital esperando a que se muera la persona. Cuando yo enferme voy a firmar ante notario para que me inyecten y ‘adiós mundo cruel'. No quiero que mi familia se quede en la ruina por tratar de mantenerme viva si de todos modos me voy a morir
"Es calidad de vida, no cantidad, y mira que soy católica y creo en Dios, pero en este tema, como en el aborto, considero que la decisión es expresamente individual, no es posible que los bandidos doctores se aferren a prolongar la muerte sólo para seguir exprimiendo a los familiares, porque también hay que ver esa parte", precisó Norma Beltrán, vecina de la colonia Extremadura Insurgentes.
Para otras personas la medida es cuestión de creencias.
"A mi marido le tocó desconectar a su papá pero como él es canadiense le fue más fácil, no tiene cargo de conciencia porque sabe que eso habría querido su papá, además ellos tienen otra mentalidad, son un poco más fríos y eso no les preocupa, piensan más en la calidad de vida y en eso estoy de acuerdo", comentó Adriana Zamacona, vecina de la colonia Del Valle.
Pero el secretario Ahued considera que por el momento es suficiente con que en el DF se esté aplicando la Ley de Voluntad Anticipada pues ésta "es una decisión que no llega a ser la eutanasia, pero sí una decisión de ‘ya déjenlo en paz y ya no le hagan nada', opción que ven con buenos ojos algunos vecinos de la Benito Juárez.
"Creo que la muerte llega cuando tiene que llegar, ni antes ni después. Yo no estoy a favor de la eutanasia, no somos Dios para quitarnos la vida, por más enfermos que estemos. De los mártires será el cielo, eso dice la Biblia, y yo confío en que así será", comentó Jorge Ramos, un hombre de 75 años, habitante de la colonia Del Valle.
La perspectiva cambia de acuerdo a la edad, pues, de los 30 entrevistados por delvallede10.com.mx, la mayoría de los jóvenes de entre 20 y 45 años (12 de 13 entrevistados), se pronunciaron a favor de la medida, mientras que los adultos mayores, de más de 50 años (11 de 17 entrevistados), dijeron estar en contra de la eutanasia, aunque en ambos casos hubo excepciones.