En la sociedad mexicana, el rechazo hacia las personas homosexuales, la homofobia, se traduce en violencia que puede llegar al asesinato. Esta problemática ha llevado a la creación de comisiones en defensa de este sector. Es el caso de la Comisión Ciudadana contra Crímenes de Odio por Homofobia, perteneciente a la organización Letra S.
Esta comisión, ubicada en Canarias 45, San Simón Ticomac, en la Benito Juárez, surgió en mayo de 1998 como una necesidad de informar a la sociedad civil sobre los crímenes cometidos contra personas homosexuales debido a que se habían detectado varios asesinatos contra homosexuales y muchos de ellos quedaban impunes por cuestiones de homofobia, tanto de las autoridades como de las mismas familias que no le dan seguimiento a los casos por el estigma social.
De acuerdo con Antonio Medina, coordinador de información de la comisión perteneciente a la organización no gubernamental Letra S, en 1994 hicieron investigaciones con una metodología muy básica en el monitoreo de asesinatos contra homosexuales en cinco periódicos que cubren nota roja.
"Después de ese año hicimos el seguimiento; del 2005 a la fecha hemos dado seguimiento a los casos. A la fecha hay cerca de 550 casos de asesinatos de personas homosexuales, de 1995 a 2008, con un subregistro (eso que no puedes comprobar pero que sabes que está ahí), que se calcula lleva más de mil personas", explicó Medina.
En este contexto, mencionó que en promedio se asesina a tres personas al mes y los casos tienen un patrón muy similar: existe saña, violencia extrema, la necesidad del asesino de desaparecer a la persona.
"No es lo mismo al crimen de un asesino que te roba, o de los narcos; son crímenes donde hay un extra: crimen de odio del individuo por una cuestión específica, en este caso, la orientación sexual. Los crímenes de odio por homofobia se relacionan mucho a los militares o a personas que se dedican a las fuerzas armadas o policiacas, porque de repente hay estrangulamientos que no los hace una persona que no sepa; o amarran a las personas con nudos que solamente una persona adiestrada militarmente o policiacamente sabe hacerlo", afirmó.
En cuanto a quiénes son más propensos a las agresiones, Antonio Medina, quien fue uno de los promotores y de los primeros beneficiarios de las sociedades de convivencia, apuntó que las personas travestis casualmente no son las que más son asesinadas, ya que representan menos del 15%.
Otro asunto destacable es cómo los medios de comunicación representan a las personas homosexuales.
Al respecto, Medina señaló que en la prensa de nota roja "la forma en como se le llame o se designe a este tipo de crímenes puede ser una doble muerte... este tipo de formas de nombrar en la prensa vulnerabilizan más a la familia, de modo que los familiares en ocasiones ya no le dan seguimiento al caso".
Los crímenes de odio por homofobia en México siempre han existido y en últimos años esta comisión realiza un informe que pretende poner a la luz pública lo que está pasando en este caso específico: sólo el 2 por ciento de los casos de crímenes contra los homosexuales son investigados, lo que no significa que ese mismo 2 por ciento de asesinos vaya a la cárcel.
"Un asesino de homosexuales tiene el 98% de probabilidades de que no lo agarren y eso es muy trágico, porque lo que estamos viendo es que hay asesinos que andan ahí y matan homosexuales en lugares de ligue gay".
Aunque reconoce que puede haber crímenes pasionales, muchos de ellos, al menos lo que ellos han detectado de acuerdo a análisis criminológicos, es el patrón de un asesino que mata impulsado por prejuicios culturales: crímenes de odio.
Gracias a la lucha social de estos grupos para que se respeten sus derechos, en fechas recientes se tipificaron en el DF los crímenes de odio. Medina confesó que esta tipificación quedó un poco ambigua, pero que también representa "un pequeño gran avance".
"En Estados Unidos, durante la presidencia de Clinton, se tipificaron los crímenes por odio, con lo que se extendió esa llamada de atención a otros países", planteó.
Ante el cuestionamiento de cuál es la situación de México en cuanto a los ataques a homosexuales, mencionó:
"Hay un fenómeno que ya lo vimos en Brasil. Brasil es el primer país de crímenes de odio por homofobia, México es el segundo, pero hay algo muy chistoso, somos los dos únicos países que hacemos este tipo de seguimiento. Los brasileños llevan más de 20 años haciéndolo.
"La experiencia de Brasil es que con el hecho de que haya este tipo de trabajos expuestos a la sociedad para una cuestión de reflexión, pareciera (que) habría una disminución de violencia hacia los homosexuales, pero puede pasar lo contrario", lo anterior debido a que en el momento en que los gays deciden salir "del clóset" se agudiza la violencia.
No obstante, Medina reconoce que la sociedad va madurando, van entendiendo y va disminuyendo la violencia poco a poco.
El activista afirmó que la educación desde todos los ámbitos, formal e informal, es la clave para permitir el desarrollo de una sociedad democrática, la cual se da desde el discurso religioso, hasta el familiar, para determinar la igualdad de derechos de hombres y mujeres.