De peligroso y violento usuarios califican al puente peatonal que se ubica a la salida del metro División del Norte, quienes demandan a las autoridades mayor vigilancia y accesos para personas con discapacidad.
"En los últimos años el puente se ha deteriorado mucho y sólo en una ocasión vinieron a checar las fallas. Lo pintaron y nada más. Nosotros tuvimos que acostumbrarnos a subir con mucho cuidado, tratando de no resbalar o meter el pie en alguno de los boquetes que ya hay", declaró Lorena Rojas, quien trabaja en oficinas cercanas a la zona.
En un recorrido hecho por delVallede10.com.mx se observó que en esta estructura hay escalones mutilados, barandales en avanzado estado de corrosión, exposición de las varillas de la estructura y perforaciones en el piso de los carriles centrales.
No obstante, el peligro aumenta cuando se trata de personas con capacidades diferentes o enfermos, quienes tienen que ayudarse de otras personas para poder cruzar las fallas, por lo que demandan rampas o diseños especiales para ellos.
Es el caso de Rubén Delgado, de 67 años, quien es invidente y, para cruzar el puente, espera hasta que una persona se acerque y lo ayude.
"Tengo algunos meses viniendo a una clínica que está a unas calles de aquí, así que necesito cruzar el puente para llegar. Me desespero mucho, porque yo solo no puedo cruzar, alguna vez lo intente y casi resbalo, pero mientras que no rehabiliten el puente, tendré que seguir esperando", comentó.
Cabe destacar que por este tipo de fallas en los puentes peatonales, cerca de 2 mil 500 personas mueren anualmente en la Ciudad de México, de acuerdo con Armando Flores, director del Centro de Investigación y Mediación Social (Cimes).
En cuanto a la violencia, vecinos reportaron que la presencia de delincuentes por las noches es cada vez mayor, lo que hace del puente un sitio de alta peligrosidad.
"Subir al puente es caminar entre delincuentes escondidos, quienes sólo esperan que subas para robarte o, en ocasiones, para hacerte daño como cuando a uno de mis vecinos le clavaron una navaja por resistirse a dar su cartera", comentó Alberto Gómez, quien vive en la calle Matías Romero.
Otros vecinos de la zona también manifestaron su preocupación por el cada vez mayor número de personas que consumen drogas en el cruce, quienes tiran sus desechos obligando a los usuarios a caminar entre agujas y botellas.
Durante el recorrido se observaron pilas de jeringas, algodones, latas de cerveza y botellas de alcohol, así como pañales, ropas viejas y restos de comida.
Los afectados hacen un llamado a la Dirección General de Obras Públicas para que dé mantenimiento y rehabilite el puente, y para que tenga mayor vigilancia.