En la esquina de Nicolás San Juan y Félix Cuevas, una paletería ha visto disminuidas sus ventas porque ha quedado detrás de un montículo de residuos, debido a la construcción de la Línea 12 del Metro.
Las ventas en ese negocio han disminuido casi a la mitad y lo peor es que de las ganancias depende toda la familia: abuelos, hijos y nietos.
"El ambiente es desagradable, pero es más cuando el aire sopla con intensidad y la tierra se mete dentro de la nevería", dijo la dueña del establecimiento.
Antes, en el lugar donde están los escombros había una jardinera, aseguran, y hasta se comprometieron a buscar una foto para demostrarlo.
En la esquina donde está el comercio han sido derribados más de 100 árboles por la obra del Metro.
Sobre los apoyos del Gobierno del Distrito Federal para negocios afectados, la dueña del lugar asegura que no han sabido nada y que ninguna autoridad ha visitado la zona.
"La gente se asusta al ver el establecimiento detrás de montañas de tierra y piedras, estas ultimas tan mal acomodadas que en cualquier momento podrían caerse y lastimar a alguna persona", agregó.
En cuanto a las nuevas estrategias para poder salir avante en los gastos, la mujer indicó que deben abrir más temprano y reducir consumos poco necesarios.
La comerciante explicó que la paletería es el sustento de cinco personas y que no se pueden dar el lujo de cerrarlo, aunque las obras del Metro tarden años.